‘Imagine’ busca ideas españolas

Un mes en San Francisco le cambió la vida a Óscar del Río (Madrid, 1984). Llegó como fagotista y desarrollador de páginas web; vivió por una noche como homeless; y regresó a España convertido en un emprendedor "sin miedo al fracaso", tal y como han vuelto los más de 30 españoles que han participado en Imagine, un programa que ofrece a 12 emprendedores pasar cuatro semanas de formación en Silicon Valley (California).

No importa la edad, ni el sexo o la profesión, "solo las ganas de comerse al mundo", afirma el barcelonés Xavier Verdaguer, creador de Imagine y propietario de Innovalley, la compañía promotora del proyecto. Por el programa han pasado ingenieros, administradores, diseñadores, financieros, periodistas e informáticos.

Del Río se postuló para Imagine tras haber ganado el concurso LinktoStart de la Fundación Inlea, con el sitio Yonococino.com, una guía de restaurantes. No era la primera empresa que creaba, antes, con dos compañeros, había fundado una agencia de desarrollo de proyectos online, Interacso.com. Hoy ha gestionado más de 180 proyectos.

El mes en tierras californianas no son unas vacaciones. El programa consiste en poner en práctica los conocimientos que les suministran mentores y especialistas. "En la primer semana definimos un proyecto; en la segunda descartamos ideas; la tercera la usamos para la creación; y la última es para preparar la presentación, que se hace en público, frente a más de 200 personas", explica Del Río, que participó en Imagine 2011, la primera edición que se realizó.

Los emprendedores forman cuatro grupos de tres personas y a cada equipo se le asigna un tema general, que en el caso de Del Río fue el futuro de la ropa inteligente, por lo que él y sus compañeros desarrollaron un colchón con una almohada y un edredón de tejido inteligente. Cada proyecto es patrocinado por una empresa que proporciona una base de datos con las tendencias de los productos que deben crear.

"La idea era que si estabas en mala posición el colchón vibraba, además que el tejido podía recopilar datos de ti durmiendo como cuánto habías dormido, cuántas veces te habías movido. En definitiva, un conjunto de aplicaciones tecnológicas para mejorar la experiencia del sueño", según Del Río. Para su proyecto, el equipo del madrileño pasó una noche con los homeless (sin hogar) de San Francisco. "Para conocer si tu producto resuelve una necesidad, tienes que ponerte en la piel del usuario", afirma.

Verdaguer está muy orgulloso de sus dreamers -como llama a los emprendedores-, ya que algunos de los proyectos se han hecho realidad, como uno relacionado al ahorro de agua, que fue patrocinado por Unilever. "Los jovenes crearon un indice para medir el consumo y propusieron elaborar un concurso entre los países para saber cuál consumia más responsablemente. Ambas ideas ya se realizan", afirma el catalán.

 

Programa internacional

Los únicos dos requisitos indispensables para postularse a Imagine son hablar inglés y enviar un vídeo de 90 segundos presentándose y explicando por qué quieren entrar.

Xavier Verdaguer explica que las empresas patrocinadoras pagan el transporte y alojamiento de los participantes, aunque éstos también deben invertir algo de sus bolsillos.

A partir de este año el programa se ha internacionalizado, ya que han aceptado emprendedores fuera de España, según Verdaguer, que agrega que la cantidad de candidatos crece, "en 2012 fueron 1,100, este año 1,300 y esperamos más para el próximo".

Verdaguer comenta que solo eligen a 12 emprendedores por "cuestiones de logística", ya que visitan empresas donde no pueden entrar grupos numerosos, además que con esa cantidad las charlas y clases son más personalizadas.

 

En la edición de este año –que se inicio a principios de julio– uno de los proyecto va relacionado a crear nuevas aplicaciones tecnológicas para un equipo de detección de la actividad cerebral, según Laura Dubreuil Vall, participante de Imagine e ingeniera de la empresa Starlab, que diseña y distribuye este producto.

El equipo es un dispositivo –con forma de casco– que detecta la actividad cerebral (electroencefalografía) y aplica neuroestimulación, una técnica que consiste en introducir pequeños impulsos de corriente al cerebro para estimular áreas de interés. Esta se usa en tratamientos para pacientes con Parkinson o niños con hiperactividad, y en la mejora de las capacidades cognitivas.

Este dispositivo además se utiliza en diferentes ámbitos como el diseño de Brain computer interfaces (interfaces cerebro–ordenador) para una comunicación directa entre el cerebro y ordenadores; en el diagnóstico de enfermedades mentales; o en la detección de parámetros como el estrés o las emociones."La idea (en Imagine) es cambiar su diseño actual y hacerlo más accesible, para que en un futuro su uso se extienda a la detección de daños cerebrales en deportistas o como terapia complementaria al yoga y la meditación", explica por teléfono Dubreuil.

Tras regresar de San Francisco, Óscar del Río montó junto a dos socios Concept in box, una herramienta electrónica para gestionar la comunicación entre los diseñadores y sus clientes. Con esta empresa concursó en el Pioneers Festival, y fue seleccionada entre las 50 mejores de 850 startups de 58 países.

“En San Francisco perdí el miedo. Nos enseñaron que los que toman riesgos son los que triunfan y que los errores forman parte del aprendizaje”, asegura Del Río, quien explica que la idea de Concept in box, no estaba totalmente cristalizada cuando la presentó al Pioneers Festival. “Sabíamos que era una buena idea, que tenía potencial, por eso vencí mi temor al fracaso y al final todo salió bien”, agrega este joven, que durante 10 años estudió y tocó el fagot en el conservatorio profesional Arturio Soria.

La oficina de Del Río está en el octavo piso de uno de los edificios de Gran Vía en Madrid. Sus empresas Interacso y Concept in box crecen mientras trabaja en nuevas ideas. “A San Francisco volví en enero, pero ya había perdido el miedo. Ahora fui por negocios”, concluye.

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